Información

Tamaño: pequeño
Sexo: Macho
Raza: Mestizo
Estado: Adoptado

Descripción

KAIS. NACIMIENTO SEPTIEMBRE 2007. ADOPTADO EL 25/09/2015. FALLECIDO

07/02/2015: Después de tres meses y medio en perrera, donde entró con su hermana Amor, pudimos sacar a Kais de perrera gracias a su casa de acogida.

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Es un perrín muy bueno, cariñoso y gracioso. Tiene un dientecito fuera, lo que le hace todavía mas precioso si es posible.
Ahora Kais busca un hogar definitivo, que le quiera mucho y le de todos los mimos que por alguna razón le negaron de un día para otro sus anteriores "dueños".

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Kais fue adoptado el 25/09/2015!! :)

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Puedes ver el vídeo de Kais en nuestro canal de Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=YSyGPNyidaU&list=PLLLsAGyAiLDk1RvjXG_Pr2rF0xZDmuQxc

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Kais cruzó el puente del arcoíris el 11/06/2018!! :(

No te olvidaremos Kais!

La historia de Diego y Kais fue de amor puro.

Diego ha escrito este texto y ha hecho este vídeo para despedirse de Kais, adoptado por él y fallecido esta semana. Gracias, Diego, por la vida que diste a Kais. Todavía estamos en shock por la perdida de 'Comillito', pero nos recuperaremos, todos, y algún día volveremos a vernos más allá del Puente del Arco Íris. Allí donde ya nos espera Kais sonriendo. Aquí tenéis la despedida escrita por Diego:

"Mi comillito, mi Kaisillo, mi vida, mi amor. Ni siquiera sé bien cuántos días han pasado desde que te fuiste porque el tiempo no transcurre igual desde que no estás. Puede que estos días hayan sido unos de los más duros de mi vida, pero por eso mismo necesito decirte todo lo que has supuesto para mi, para que el mundo lo sepa, para que quede escrito en la eternidad, para que tú nunca lo olvides.

Poquito a poquito me fui ganando tu confianza desde aquel 7 de febrero de 2015 en que llegaste a nuestras vidas. Aún recuerdo como las compis de Apamag te trajeron con tu collarcito de cuero negro, con tu correa roja, tu pelo desgastado y sucio de tus dos meses en perrera, pero sobre todo tu cara de miedo que pedía tanto amor y cariño. Eso fue lo que hice, dedicar cada parte de mi a darte la vida que merecías, la que te habían negado. Al final darnos tanto amor desinteresado hizo que se creara entre nosotros el vínculo más mágico y bonito que he experimentado jamás.

Kais, has sido lo más bonito que me ha pasado nunca. Contigo aprendí lo que es el amor más puro, desinteresado y verdadero. Te convertiste en mi compañero, mi confidente, mi mejor amigo, mi niño. Me has enseñado lo que es la responsabilidad de que un ser dependa únicamente de ti, pero sobre todo me enseñaste el regalo que era devolverle la felicidad a un perrito que a sus 7 años había sufrido tanto como tú. Ese dolor seguramente fue lo que marcó tu carácter miedoso y ese miedo fue seguramente lo que facilitó tu adios. Bonito, no te merecías morir de esa forma, en el arcén de una autovía, con tus 11 años tan bien cumpliditos. Tú te merecías haberte ido de más viejito, en tu camita, tranquilito, rodeado de la gente que te quería, a mi lado. La pena ahora es inmensa, para mi, para Sarai, para toda mi familia, para Aida, Carmen, Anti, Sonia , Inés... para todas y cada una de las personas que tuvieron la suerte de poder vivirte y disfrutarte. Pero cuando esa pena pase solo quedarán los buenos recuerdos, todos y cada uno de ellos.

Todos recordaremos tu aura de indefensión con esos ojos llenos de ternura, tu pelito negro que tanto mejoró con el paso del tiempo (incluso cuando te pelábamos como a una ratilla), tus pestañitas blancas, tus bigotitos, tu amor por las caricias en la barbilla, el entrecejo, las orejitas, o en la barriguita tuya esa blanquita y peluda... Ese cariño tuyo particular que siempre pedías con una patita (o con las dos si hacía falta); tus lametones (cuando yo me ponía pesado dándote besos o insistiéndote con la mano), tus toses o lamidas en tus partes íntimas, tu refriegue de trasero por el suelo o tus revolcones por el césped. Tus escarceos amorosos, tu obsesión con las cacas secas y los meados fuertes, tus persecuciones a gatos y conejos... Tu mirada llena de bondad, tu valentía y fuerza para superar tu pasado, tu evolución y tus ganas de jugar, de dejarte querer y de acompañarme en la vida, ya fuera a Madrid, Badajoz, Córdoba o los cientos de viajes que hicimos, la mayor parte de ellos en blablacar portándote tan bien. Y cómo no tu colmillo, ese colmillito blanco que te asomaba por la boca y te convertía en el perro más guapo del mundo, de mi mundo... Podría seguir escribiendo días hablando de nuestras anécdotas, pero todas esas aventuras las guardaremos tú y yo, en una cajita en lo más profundo de nuestro recuerdo, para siempre.

Bonito, ahora te busco en todos lados y solo te encuentro en mi corazón: al despertar en mi cama (desperezándote a mi lado), al ponerme desodorante (colocándote a mis pies pensando que íbamos a salir a dar una vuelta), al cocinar (esperando a ver qué te caía ¡sinvergüenza! ), al hacer la maleta (sabiendo que nos iríamos a seguir viendo España juntos), al llegar a casa escuchando esas patitas que me daban la vida entera, esas que ahora echo tanto en falta...

Físicamente, ya nos hemos despedido dos veces, pero antes de hacerlo por escrito una tercera, te vuelvo a dar, con todo mi ser y mi corazón, todos esos besos que te he dado durante estos años juntos, en el hocico, en la cabecita, en tu barriguita blanca, en tus patitas, en tu pecho, en el alma... Sarai te manda los mismos besos que yo y te dobla las orejitas con todo su amor. Mi mami te besa la cabecita diciéndote "mi corasonsito perruno", y muchísimas personas más te mandan millones de muestras más de cariño porque tu ternura conquistó a todo el mundo, bonito.

Kaiso, tú ya formas parte de mi para siempre. Has sido lo mejor que me ha pasado en la vida y lo que para los dos quedará, por encima de todas las cosas, será que estos cuatro años tuvimos la suerte de enseñarnos un amor mutuo y verdadero, el más puro que puede existir, el de la amistad más fiel, el de un amor incondicional.

Siempre recordaré esos momentos en los que te ponías muy cerca de mi, sentadito, estuviera donde estuviera, aunque fuera en el rincón más pequeño de la casa, solo porque era en el lugar donde te sentías más seguro en el mundo, en el lugar donde me hacías sentir a mi la persona más afortunada del mundo por tenerte. Cuando alguien querido se va solemos mirar al cielo para acordarnos de esa persona. Yo, sin embargo, siempre miraré al lado de mis pies, porque tú nunca dejarás de estar ahí.

De verdad siento no haberte podido dar otro final, aunque te lo digo desde la serenidad y el saber que simplemente te tocó marchar. Te echo muchísimo de menos Kaisillo y te vamos a extrañar toda la vida, toda mi vida. Gracias por cada uno de los segundos a tu lado, los volvería a repetir una y un millón de veces,nos hemos regalado los mejores cuatro años de nuestras vidas. Recuerda que siempre estaremos juntos amor, allá donde estés, porque tus patas son mis pies y donde tú vayas... yo estaré. Te quiero con toda mi alma pequeño. Ya eres libre bonito. Corre Kaisillo".


KAISKAISKAISKAISKAISKAISKAIS

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