Cuando Arya eligió formar parte de nuestra familia

. Historias APAMaGueras

 

Arya era nuestra apamaguera más veterana, laArya ADoptada02 que más tiempo llevaba en adopción. Sin embargo, todo lo bueno llega y hace unas semanas encontró a la familia de su vida. Aqui está su experiencia contada por su nueva familia.

"Hace ya una mes que Arya decidió que quería vivir con nosotros. Sin duda, y aunque pudiera  parecer lo contrario, fue ella la que nos eligió. Ha sido ella la que nos ha permitido quererla y mimarla desde el primer instante en el que la conocimos, la que ha dejado a un lado su faceta más dominante para ir encajando en nuestra vida, adaptándose a nuestras costumbres respetándonos siempre y la que no ha intentado huir de su nueva casa después de más de dos años conviviendo con su familia de acogida. Es gracias a ella, a su gran inteligencia y sensibilidad, que en tan pocas semanas, ya parece que lleva toda la vida en nuestro hogar. Al igual que cuando uno conoce a alguien nuevo, conocer a Arya está siendo muy emocionante y divertido. Los primeros días se mostraba algo más cohibida y tímida. Jugaba muy poquito y aunque se portaba muy bien, interaccionaba mucho  menos con nosotros. Pero progresivamente se ha ido mostrando y abriendo.

Arya adoptadaUn día, de repente, le cambio la mirada y aunque su cara pueda parecer tristona, si le miras directo a los ojos, se aprecia el brillo que aquel día apareció. Ahora juega y corre con una gran alegría y nos recibe al llegar a casa con su rabito en alto y sin poder parar de moverlo, igual que cuando le hablas y le dices cosas bonitas o cariñosas. Se ha vuelto besucona y busca mimos continuamente.
     En definitiva, ha sido ella la que ha depositado en nosotros su confianza y la que ha querido que seamos nosotros los afortunados con tanto amor, tanta nobleza y tanta lealtad como Arya, en tan solo un mes, nos está demostrando.
    No podemos hablaros de ella sin  mencionar a Oslo, nuestro otro perro y el que inició nuestro cambio vital más profundo y que a día de hoy, se está convirtiendo en su fiel compañero. Él tiene 4 años y medio, también es un cruce de mastín, al que adoptamos con apenas 3 meses. Criarle ha sido toda una experiencia, realmente intensa y un gran proceso de aprendizaje, sobre todo emocional. Oslo es muy cariñoso, juguetón, noble, bastante asustadizo, muy sensible y realmente inteligente. Hace poco más de año y medio comenzó a padecer crisis epilépticas bastante frecuentes y largas, así que desde entonces necesita de medicación y algunos cuidados extra además de más cariño si cabe.
    Hace tres meses nos mudamos a una casa con un gran jardín y ubicada en un entorno rural, más cerca del campo, con la idea de que se sintiera más en contacto con la naturaleza y de que se sintiera aún más libre. Fue en ese momento cuando pensamos que sería genial poder adoptar otro perro con el que compartir nuestras vidas y en el que Oslo encontrara un compañero de su misma especie. También entonces nos planteamos qué tipo de perro podría adaptarse mejor y sentirse más feliz en nuestra familia, y pensamos que por muy tiernos y bonitos que sean, y por muy apasionante que resulte educar, querer y conocer a un perro desde pequeñito, introducir ahora un cachorro en casa sería una fuente de estrés. Así que nos pareció genial buscar un perro de una edad  aproximada a la de Oslo, con un temperamento similar, ya que así encajaría mucho mejor en nuestras rutinas y en nuestro modo de ser. Y a día de hoy, estamos convencidos de que fue la mejor decisión. Nos gustaría animaros a valorar la opción de adoptar perros adultos. Gracias a que Arya ya había convivido con su familia de acogida y estaba educada respecto a sus necesidades más básicas, acostumbrada a convivir con otros perros y en una familia, a respetar las normas de una casa, las rutinas, etc, nos lo ha puesto muy fácil y de este modo, casi desde el principio, hemos disfrutado de su compañía con total tranquilidad, pudiendo dejarla en casa sabiendo que no iba a romper nada ni a ensuciar y lo más importante, que no iba a pasar un mal rato llorando o con ansiedad si se quedaba sola. Además los paseos son muy tranquilos pues está perfectamente hecha a la correa y también a obedecer cuando va suelta, nada que ver con los momentos que pasamos para enseñar a Oslo de pequeño a quedarse solo y tranquilo, a no destrozar todo lo que se ponía en su camino, a disfrutar de los paseos o a no salir corriendo cuando le soltábamos y todas esas cosas que cualquiera que haya convivido con una cachorro ha “sufrido”. En definitiva, adoptar un perro adulto es prácticamente igual de emocionante y bonito que adoptar un cachorro pero con un montón de ventajas añadidas.
    
Gracias a Oslo y Arya por enseñarnos a vivir cada instante con la mayor felicidad posible y a valorar todo lo bonito y lo importante".

 

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