Información

Tamaño: mediano
Sexo: Macho
Raza: Mestizo
Estado: En acogida

Descripción

Lupo apareció un día abandonado en un parque. No era más que un cachorrito y ya le esperaba un futuro incierto. Allí pasó unos cuatro meses, buscándose la vida, a su suerte. Buscaba en la basura de los barrios cercanos para intentar sobrevivir y un día alguien le dio una paliza. Quizás eso fue lo que le marcó. Desarrolló un miedo intenso a la gente. Durante semanas varias personas intentaron ganarse su confianza para poder cogerle y buscarle así un hogar. Pero no hubo manera, en cuanto que alguien se acercaba a él, salía huyendo. 

Gracias a Rescatadog pudimos cogerle con jaula trampa. Lupo permaneció cinco meses en una residencia canina donde fue evolucionando y empezando a comprender que no todos los seres humanos van a hacerle daño. Pero su gran salto llegó hace unas semanas cuando le llevamos a una casa de acogida para ver si podría desenvolverse en ella. Por primera vez conoció lo que es un hogar, empezó a jugar, a comer de la mano, a no parar de mover el rabito, incluso a dormir siestas al lado de la dueña de la casa de acogida. Sigue teniendo algunos miedos y eso hace que la persona que le quiera acoger o adoptar tenga que seguir unas pautas como no sacarle a la calle suelto y estar pendiente de lo que le pueda asustar porque se puede bloquear. Pero Lupo ¡¡¡¡por fin es un perro con todas las letras!!! Hasta le ha cambiado la cara, cuando juega se le ve feliz. Es un santo, incluso un poco tontorrón de lo bueno que es. Se lleva bien con gatos, perros y niños. 
Lupo, que es de tamaño mediano (21 kiilos), tiene por delante un largo camino para superar sus miedos, pero no es más que un cachorrete aprendiendo a ser perro, a ser querido y que aún tiene que entender que nadie más le volverá a golpear.

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23/04/2015 Despues de diagnosticarle un cancer de huesos, hoy Lupo nos dejo, no te olvidaremos.

Hace unas semanas, diagnosticaron a nuestro Lupo de un cáncer de huesos. No se podía hacer nada, no se podía operar, no se le podía dar quimioterapia. Solo darle una vida lo más digna posible el tiempo que le quedara, que por desgracia iba a ser poco. Ayer nuestro Lupete cruzó el Puente del Arcoíris rodeado de su verdadera familia, su familia de acogida. Sirvan estas palabras de María, su mami de acogida, para rendir un homenaje a este pequeñajo, que se fue demasiado pronto y al que jamás olvidaremos. Lupo, allá donde estés, debes saber que en esta tierra que te maltrató también hubo gente que te quiso, y mucho. Quédate con eso, nosotros nos quedamos con el recuerdo de un peludo luchador que al final conoció lo mejor de este mundo: el amor sincero de una familia.

"Ayer ya no viniste a saludar a Eloy a la vuelta de la guardería. Ayer ya no estabas pegadito a mis pies en el sofá. Ayer ya no disfrutaste del sol de la tarde con Chacal, Iru, Coruxa, Mouxo y Vultur. Ayer dolía tu ausencia. Hoy duele tu ausencia casi más que ayer. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, no me dabas los buenos días moviendo el rabito, deseando que abriera la puerta al jardín. Hoy me invaden muchos recuerdos, hoy tu carita, tu mirada, no se me van de la mente. Tengo la constante sensación de tener que hacer algo, y es desgarrador caer en la cuenta de que no, no tengo que hacerte comidita rica. Hoy ya no. Mañana tampoco. Y duele y me rompe por dentro

Es muy injusta a veces la vida. Tú lo sabes bien. Hay seres especiales, llenos de bondad, como tú, con quienes la vida no es precisamente justa. Tenías una historia tan triste, tan dolorosa, a tus espaldas, que merecías especialmente una vida feliz, llena de amor, libre de miedos por fin. Amor has conseguido despertar por doquier entre todos los que te han conocido, peludos y humanos. Te ha faltado tiempo para disfrutarlo, todo lo posible. Se te ha arrebatado un tiempo que merecías y no he podido hacer nada por evitarlo. No merecías un cáncer, y menos uno tan agresivo y doloroso. Dan ganas de gritar, romper algo, es simplemente injusto y cruel. La vida a veces lo es.

El sufrimiento ahora ha terminado, ya no hay dolor, pero tampoco hay alegrías más allá de todos los recuerdos felices, cada logro que conseguiste… que jamás olvidaré pues son de esas cosas, aunque sean detalles, que dan color y sentido a la vida. Haberte conseguido hacer “sonreír”, es más importante para mí que muchas otras cosas en la vida. Sonreír, dar y pedir mimos, amor… todo eso demuestra el ser tan especial que eres, capaz de olvidar y de no guardar rencor, capaz de agradecer pese a todo lo que sufriste anteriormente.

Eres una parte muy importante de esta familia, de esta manada. Duele mucho tu ausencia y eso es algo que nunca se podrá llenar. Llegaste para estar unas semanas pero encontraste tu hueco aquí y daría lo que fuera porque siguieras estando, por poder seguir abrazándote cada día, porque mis hijos crecieran a tu lado.

 

Hoy toca comenzar la dura tarea de acostumbrarme a una vida sin ti. Sin ti aquí físicamente, contigo presente muy dentro, parte de mí, eso para siempre. Todo lo que hemos vivido y todo lo que me has enseñado, eso es parte de mí, y te estaré siempre agradecida por todo lo vivido juntos. Hoy toca ser fuerte y tratar de olvidar los malos momentos finales para quedarme, por encima de todo, con tanto bueno y tantas alegrías y amor que has dado y dejado en esta casa, para siempre.
Quiero agradecer a todo el equipazo de apamag muchas cosas: el haberme permitido conocer a Lupo, el apoyo y cariño mostrado tanto a Lupo como a nosotros, en los buenos y especialmente en los malos momentos. Estos últimos meses habrían sido aún más duros sin vosotros. Mención especial a Ángeles, la otra mami de Lupo, quien no paró hasta poder ponerle a salvo, algo sin lo cual nunca habría llegado Lupo a nuestras vidas.
Adiós Lupo, tengo que decirte adiós aunque esa palabra se me clave. Espero que te lleves todo el amor que has despertado. Te llevas un trozo muy grande de una manada y una familia que te quieren con locura".


LUPOLUPOLUPOLUPO

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